sábado, 30 de diciembre de 2006

Pensaba, una vuelta en que estaba fumado, “si esta hierba me hace sentir bien, si un químico me hace sentir bien, no podría provocarme reacciones químicas naturales a voluntad?” algo así como tener cuando quisiera esos estornudos que lo dejan a uno con una sensación de satisfacción, o provocarme esa tranquilidad posterior a llorar, o aquella que viene luego de esos sueños intensos.
Y me pareció que eso es la felicidad. Un paradigma donde uno tiene esas descargas químicas. Eso es la química natural y propia

viernes, 29 de diciembre de 2006

Cuando estaba en sexto o séptimo grado era bastante común encontrarse con alguna compañera -generalmetne- que tubiera un tomagochip. una suerte de ratocincito o bichito electrónico al que debían "darle de comer" y no se que y no se que a determinadas horas. Recuerdo que pensaba que la mujer con la que me casara debería no haber pasado por la experiencia criar uno de estos mounstritos para no darse una idea errada de lo que era tener un hijo. Que bizzaro, no?

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Me doy cuenta de que tengo un problema; y me doy cuenta de que no voy a poder resolverlo pensando. Porque se me hace que los pensamientos forman un paradigma. Algo así como una suerte de cuerpo. Serían como órganos o tejidos que no cumplen una función individual sino que se encuentran inmersos en una serie de relaciones que los condicionan, los determinan.
Me doy cuenta de que hay a grandes rasgos dos tipos de preguntas, las que buscan un respuesta; y las que se plantean cuando ya existe una. Y observo que la mayoría de las veces mis preguntas no buscan una respuesta; o si lo hacen la encuentran dentro de un cuerpo al que son funcionales.
Pensaba en otro momento en la diferencia entre querer hacer algo y en necesitarlo; y en la forma en que hacer lo que uno quiere llena más que hacer lo que uno necesita. Porque lo que uno necesita es imprescindible. Uno se encuentra sometido a lo que necesita.
Hace un tiempo leí un libro sobre la policía. "La policía que supimos conseguir", era su nombre. Explicaba la forma en que la institución policial había ido evolucionando como cuerpo a lo largo de la historia. No recuerdo que sensación me dejó; lo que sí recuerdo fue algo que leí en las conclusiones y que me dejó pensando. Planteaba que uno no se hace las preguntas hasta tener las respuestas. Algo a lo que en aquél momento no le encontré ni pies ni cabeza. Hasta que en pensamiento científico me hicieron (porque siento que mi libertad ahí fue bastante limitada) ver a Khun y su concepto de paradigma. El Khun del 62. La idea de la utilidad a la que se encontraba atada el conocimiento como cualquier otro tipo de producción humana. Y llevé eso a mi vida. Quizá no debiera haberlo hecho. Mi psicóloga me propuso no mezclar lo mío con lo del universo. Pero nunca pude. Siempre me pensé como un Levi Straus buscando el cosmos en el caos. Y que lo que me pasaba a mi no podía dejar de tener relación con esas malezas que crecen en los lugares menos esperados.
No se como voy a resolverlo. Pero no pensando. O más bien no sólo pensando.
si todo el mundo está en mi cabeza de una u otra forma tiene que querer decir que el problema debe de tener una solución psicológica. tengo aún así la senzación de que no pordría confiar plenamente en ningún psicólogo. suelo pensar cosas que me resultan vergonzosas exponer.

martes, 26 de diciembre de 2006

cuando era más chico solía pensar en la gente que usaba esas bicicletas fijas en los gimnásios. Y en algún otro momento pensaba en lo útil que sería aprovechar esa energía para algo así como proveer a una casa de electricidad.
también me acuerdo de una película en la que un grupo de científicos estaba creando un cañón gigante. En una escena en que lo estaban por provar todos se tapaban los oidos, pero algunos (uno o dos) estaban terminando de programarlo con sus computadoras, así que tenían una mano en el oido y otra en el teclado. Se me había ocurrido que hicieran una fila donde cada uno le tapase los oidos al que se encontraba inmediatametne adelante, hasta que el último se encontrara tan lejos que no necesitase cubrírselos.
otra cosa eran las piedras. me sorprendía la cantidad de piedras que había en el jardín de casa. creía que había un viejito bonachón, con barba blanca y pantalones rojos, que se encargaba de depositarlas allí.
una canción que había por esa época, que se llamaba algo así como "canción de locos" o "la canción de los locos"; que cada vez que empezaban a pasarla en la radio mi madre cambiaba de estación, y me quedaba sin escucharla. hasta que una vez no se encontró para cambiarla, la escuché, y no me pareció tan genial
nunca voy a poder perdonarle a mi madre que cuando en el medio de una película que estaba viendo -creo que yo y mi hermana media- se produjo una violación desmedidamente explícita ella no cambiase de canal. Creo que eso me traumó.
recuerdo otra cosa que me traumó. solía como cualquier otro chico de mi edad -se ahora- comerme los mocos. y un compañerito no se si de la colonia o de dónde me dijo que los mocos se iban acumulando en la cabeza y no se qué no se cuanto. a raíz de eso quedé muy asustado. y una noche vi clandestinamente una parte de un programa no se si de grondona o chiche gemblung (simpre los confundí) donde un tipo gordo, morocho, se hacía una operación de nariz y debía meterse para eso en uno de esos aparatos que realizan resonancias magnéticas que tanto me asustaban. y desde entonces temía que en algún momento necesitase meterme en uno de esos aparatos. que miedo!
cuando estaba en preescolar después de la merienda la seño elegía a un alumnito como "escribano del aula" o algo por el estilo que era el encargado de fijarse que no hubiera juguetes sin guardar. Yo siempre levantaba la mano para serlo, pero nunca me eligió.
una vez fui a la casa de un compañerito. en determinado momento nos metimos en un rincón de la casa y se bajó el pantalón y el calzoncillo. me preguntó "qué prefería", si poner "lo de adelante" ó "lo de atrás". yo no entendía. me dio un poco de miedo. le dije que por delante no, que me resultaba muy doloroso. y creo que probablemente habría hecho algo, pero su mamá nos vio e interrumpió la situación de una manera tan natural como si se tratase de una travesura cotidiana. el hecho me sorprendió por un largo tiempo. ahora lo recuerdo como un juego. pero no me imagino por qué medio aquél chico habría tenido contanco con el concepto de relaciones sexuales y homosexuales.
Me gusta caminar por la noche. Las cosas se ven más diferentes entre sí. Cada ojita de cada árbol parece tener un carácter único. Hay menos colores pero más sombras, más tonos.
Durante el día los colectivos parecen más iguales, y las personas se ven menos diferentes.
Me hace acordar a cosas que no pasaron. Conduce mis senzaciones, me tranquiliza.

lunes, 25 de diciembre de 2006

Bueno, espero que esto funcione.