martes, 26 de diciembre de 2006

cuando era más chico solía pensar en la gente que usaba esas bicicletas fijas en los gimnásios. Y en algún otro momento pensaba en lo útil que sería aprovechar esa energía para algo así como proveer a una casa de electricidad.
también me acuerdo de una película en la que un grupo de científicos estaba creando un cañón gigante. En una escena en que lo estaban por provar todos se tapaban los oidos, pero algunos (uno o dos) estaban terminando de programarlo con sus computadoras, así que tenían una mano en el oido y otra en el teclado. Se me había ocurrido que hicieran una fila donde cada uno le tapase los oidos al que se encontraba inmediatametne adelante, hasta que el último se encontrara tan lejos que no necesitase cubrírselos.
otra cosa eran las piedras. me sorprendía la cantidad de piedras que había en el jardín de casa. creía que había un viejito bonachón, con barba blanca y pantalones rojos, que se encargaba de depositarlas allí.
una canción que había por esa época, que se llamaba algo así como "canción de locos" o "la canción de los locos"; que cada vez que empezaban a pasarla en la radio mi madre cambiaba de estación, y me quedaba sin escucharla. hasta que una vez no se encontró para cambiarla, la escuché, y no me pareció tan genial
nunca voy a poder perdonarle a mi madre que cuando en el medio de una película que estaba viendo -creo que yo y mi hermana media- se produjo una violación desmedidamente explícita ella no cambiase de canal. Creo que eso me traumó.
recuerdo otra cosa que me traumó. solía como cualquier otro chico de mi edad -se ahora- comerme los mocos. y un compañerito no se si de la colonia o de dónde me dijo que los mocos se iban acumulando en la cabeza y no se qué no se cuanto. a raíz de eso quedé muy asustado. y una noche vi clandestinamente una parte de un programa no se si de grondona o chiche gemblung (simpre los confundí) donde un tipo gordo, morocho, se hacía una operación de nariz y debía meterse para eso en uno de esos aparatos que realizan resonancias magnéticas que tanto me asustaban. y desde entonces temía que en algún momento necesitase meterme en uno de esos aparatos. que miedo!
cuando estaba en preescolar después de la merienda la seño elegía a un alumnito como "escribano del aula" o algo por el estilo que era el encargado de fijarse que no hubiera juguetes sin guardar. Yo siempre levantaba la mano para serlo, pero nunca me eligió.
una vez fui a la casa de un compañerito. en determinado momento nos metimos en un rincón de la casa y se bajó el pantalón y el calzoncillo. me preguntó "qué prefería", si poner "lo de adelante" ó "lo de atrás". yo no entendía. me dio un poco de miedo. le dije que por delante no, que me resultaba muy doloroso. y creo que probablemente habría hecho algo, pero su mamá nos vio e interrumpió la situación de una manera tan natural como si se tratase de una travesura cotidiana. el hecho me sorprendió por un largo tiempo. ahora lo recuerdo como un juego. pero no me imagino por qué medio aquél chico habría tenido contanco con el concepto de relaciones sexuales y homosexuales.

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